jueves, 4 de junio de 2009

Candidato a diputado

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Aclarando: esta entrada no es con fines electorales ni nada parecido. Declaro esta entrada totalmente apartidista.

Pues me acabo de enterar que en San Luís Potosí, en el centro de la ciudad anda un señor con sombrero y botas, se levanta muy temprano para iniciar la actividad diaria acompañado de un chavo que trae una guitarra y los dos se suben a los camiones del transporte urbano, así igualito que muchas personas lo hacen en cualquier otra ciudad del mundo.

Pide permiso al chofer de poder subirse a deleitar a la amable concurrencia con su voz y echarse una cancioncita desde lo más profundo de su pecho y su sentimiento. Se presenta y comienza a cantar:

Es mi orgullo haber nacido, en el barrio más humilde,
alejado del bullicio y de la falsa sociedad,
yo no tengo la desgracia, de no ser hijo del pueblo,
yo me cuento entre la gente, que no tiene falsedad,

Nota Pulso SLP

Pero resulta que el señor despues de cantar no pide dinero como cualquier otro trabajador del alarido y el golpeteo de guitarra. No, este señor muy lindo y muy decente pide votos y si alguien le regala una moneda, pues.... ya le fué bien.

Pues así como lo lees: pide que votes por él este próximo 5 de julio ya que en todo México se van a elegir Diputados Federales y aquí en SLP se elegirán también Gobernador, Pesidentes Municipales y Diputados Locales.

El cantante-candidato se llama Israel Cárdenas Martell y es candiadto a Diputado Federal por el partido Convergencia y PT al VI distrito. No sé realmente si antes de la politica se había dedicado a esto, el hecho es que me resultó curiosa esta forma de hacer campaña independientemente de si le va a dar resultados o no. Además de que pone en evidencia que no se necesitan los grandes millones que se gastan en campaña para llamar la atencion de la gente y también, que si no llega a ganar pues.... ya sabe a que dedicarse.

Por lo pronto, mis respetos para el señor pero no gracias; además no corresponden con mis preferencias los partidos que lo proponen (PC y PT) y de que ni aún queriendo votaría por él: el lugar donde vivo no está en el VI distrito electoral.

Carlos

martes, 2 de junio de 2009

Arena y luz

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Nunca deja de asombrarme cómo es que cualquier cosa por muy simple que parezca, lleva algo de interesante y maravilloso en su escencia; ya sea un pedazo de madera, unos cuantos hilos de colores o en este caso un puño de arena.

En esta ocasión, la arena deja de ser motivo de un cuento de ciencia-ficción, para lograr ser arte en las manos correctas. Me encanta la historia que cuenta este abundante polvo fino que llena las playas de todo el mundo y también sirve como material de construccion de nuestra civilización.

La humilde arena ahora tuvo un uso particularmente hermoso en manos de la artista israelí Ilana Yahav. Dejo aquí el video de su nuevo performance llamado You've got a friend.


lunes, 1 de junio de 2009

Cruz de Madera

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Una cruz de madera
de la más corriente,
esto es lo que pido
cuando yo me muera.

Yo no quiero lujos
ni mesas, ni adobes,
no quiero una caja
que valga millones,

Lo unico que quiero
es que canten canciones,
que sea una gran fiesta
la muerte de un pobre.

yo no quiero llantos
yo no quiero penas,
no quiero tristeza
yo no quiero nada.

lo unico que quiero es
allá en mi velorio,
una serenata
por la madrugada.

Cuando ya mi cuerpo
esté junto a la tumba,
lo unico que pido
como despedida.

Que las cuatro esquinas
de mi sepultura,
como agua bendita
que rieguen tequila.

Yo no quiero llantos
yo no quiero penas,
no quiero tristeza
yo no quiero nada.

Lo unico que quiero es
alla en mi velorio,
una serenata
por la madrugada.

Ramón Ayala

domingo, 31 de mayo de 2009

Proyección Mercator

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Has intentado alguna vez aplanar la cáscara de una naranja? resulta imposible de hacerlo sin deformarla o romperla. Este ejemplo ilustra el problema que afrontan los cartógrafos para proyectar una esfera en un mapa plano.

Mercator resolvió el problema ideando un sistema que lleva su nombre: la proyección de Mercator. Es un sistema en el cual, las lineas que forman los grados de latitud (líneas horizontales) desde el ecuador hacia los polos, están separadas proporcionalmente.

La proyección de Mercator, es la elaboración de un plano en dos dimensiones a partir de el enrrollamiento de un cilindro sobre una esfera y su proyección tridimensional.

Proyección Mercator

La proyección de Mercator distorsiona las longitudes, pero tiene la virtud de no distorsionar los ángulos. Es lo que en matemáticas se llama una aplicación conforme. Esto queda evidente al mirar el mapa y darse cuenta que la superficie de Alaska es casi del tamaño de América del Sur; o Rusia (17,075,400 km2) es más grande que África (30,279,922 km2), lo cual evidentemente por las cífras no es correcto.

Este método revolucionó la cartografía, Aunque tiene el inconveniente de que distorsiona las distancias y los tamaños sobre todo en las regiones polares. El primer mapamundi que elaboró Mercator en 1569 fué una obra maestra que le dió gran fama como cartógrafo. de hecho, su proyección aun se utiliza en las cartas de navegación y en el GPS.

sábado, 23 de mayo de 2009

El mail que movilizó un país

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A la altura en tiempo y forma, tanto los científicos que expusieron el nuevo virus y sus caracteristicas; como los políticos que analizaron la estrategia a seguir. Así debería de ser, sin tanta burocracia, sin tanta comisión. Se nota la diferencia en el trabajo realizado entre el Gabinete Ejecutivo y lo que nos tiene acostumbrados el Legislativo. Imagino que si los diputetes hubieran metido las manos, aún se estarían peleando por la integración de la comisíon investigadora para conocer realmente si el "mail" es genuino, los viáticos que se les deberían de dar a cada miembro de la comisión y el beneficio político que se llevaría cada partido por el trabajo "extra" que estarían desarrollando.

Carlos.

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El mensaje llegó a las tres de la tarde; ocho horas después, los mexicanos conocían que un virus nuevo y letal obligaba a declarar la emergencia nacional

La doctora Celia Alpuche Aranda, directora adjunta del Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (Indre), fue la primera mexicana que supo que el virus enviado desde México a Atlanta y Winnipeg para que lo analizaran era nuevo y que, por eso, su nivel de contagio y letalidad era de pronóstico reservado.

A las tres de la tarde del 23 de abril —hace exactamente un mes—, Alpuche Aranda recibió el correo electrónico del Laboratorio Nacional de Microbiología de Winnipeg, Canadá, en el cual le explicaron que 17 de las 51 muestras que el laboratorio había recibido un día antes procedentes de México eran de un virus nuevo, con una agravante: era mutante.

Adjunto a ese escueto mensaje, a la doctora también le llegó el árbol poligenético del virus, que no es otra cosa más que la secuenciación de éste, donde se indica que el hoy conocido virus de la influenza A H1N1 está compuesto con dos partes del virus de la influenza porcina euroasiática, una parte de influenza estacional y dos más del componente Brisbane.

Nota completa

Autores: Laura Toribio Lilian Hernández y Andrés Becerril

viernes, 22 de mayo de 2009

Arena

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Parte 9
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Después, cuando hubo hecho el último nudo y no le quedó nada más que hacer; el calor, el agotamiento y el dolor de la pierna, así como la horrible sed, le parecieron súbitamente cien veces peores que antes.

Trató de levantarse para ver lo que hacía el Intruso en aquel momento, pero vio que no podía ponerse en pie. A la tercera tentativa, consiguió arrodillarse y volvió a caerse cuan largo era.

«Tengo que dormir - pensó -. Si tuviéramos que enfrentarnos ahora, yo no podría hacer nada. Si él lo supiera, podría acercarse y matarme tranquilamente. Tengo que recuperar fuerzas.»

Lentamente, laboriosamente, se alejó a rastras de la barrera. Diez metros, veinte...
El ruido sordo de algo que chocaba contra la arena no lejos de él le arrancó de un sueño confuso y horrible para enfrentarle con una realidad más confusa y horrible todavía, y abrió nuevamente los ojos al resplandor azul que reinaba sobre la arena azul.

¿Cuánto rato había dormido? ¿Un minuto? ¿Un día?

Otra piedra se estrelló cerca de él y le salpicó de arena. Puso las manos debajo del cuerpo y se incorporó. Volvió la cabeza y vio al Intruso a veinte metros de distancia, junto a la barrera. Se alejó apresuradamente cuando él se incorporó, sin detenerse hasta llegar lo más lejos que pudo.

Comprendió que se había quedado dormido demasiado pronto, cuando aún estaba dentro del radio de acción del Intruso. Al verle tendido e inmóvil, se había atrevido a acercarse a la barrera y dispararle. Afortunadamente, no se había dado cuenta de lo débil que estaba porque, de lo contrario, hubiera permanecido allí y seguido tirando piedras.

¿Había dormido mucho? No lo creía, pues se sentía igual que antes. Nada descansado, ni más sediento, ni diferente. Lo más probable es que sólo hiciera unos minutos que estaba allí.

Empezó a arrastrarse de nuevo, pero esta vez se obligó a continuar hasta alejarse lo más posible, hasta que la opaca e incolora pared de la concha exterior del ruedo no estuvo más que a un metro de él. Entonces, volvió a perder el mundo de vista.

Cuando se despertó, nada de lo que le rodeaba había cambiado, pero esta vez comprendió que había dormido largo rato. Lo primero que notó fue que tenía la boca seca y pastosa; además, su lengua debía de estar hinchada. Comprendió que algo iba mal, mientras recobraba lentamente la plena conciencia de las cosas. Se sentía menos cansado, el estado de máximo agotamiento había pasado. El sueño se había encargado de ello.

Pero experimentaba un gran dolor, un irresistible dolor. Hasta que trató de moverse no se dio cuenta de que estaba concentrado en su pierna.

Levantó la cabeza y la miró. Estaba horriblemente hinchada desde la rodilla hacia abajo y la hinchazón era visible hasta la mitad del muslo. Los zarcillos que había utilizado para atar la almohadilla de hojas protectora se le clavaba profundamente en la carne hinchada.

Meter el cuchillo por debajo de esa cuerda incrustada habría sido imposible. Afortunadamente, el último nudo estaba sobre la espinilla, delante, donde el zarcillo estaba menos hundido que en ninguna parte. Al final, tras un doloroso esfuerzo, consiguió desatar el nudo.

Una mirada bajo la almohadilla de hojas le reveló lo peor. Infección y envenenamiento de la sangre, ambas cosas muy avanzadas y en vías de empeorar. Y sin medicinas, sin vendas, sin agua, no podía hacer absolutamente nada para remediarlo.
Absolutamente nada, excepto morir, cuando la infección hubiera invadido todo su cuerpo. Entonces comprendió que todo era inútil, y que había perdido.

Y con él, la humanidad. Cuando él muriera en aquel lugar, en el universo que conocía, todos sus amigos, todo el mundo, también morirían. Y la Tierra y los planetas colonizados se convertirían en el hogar de los rojos, rodantes y extraños Intrusos. Criaturas salidas de una pesadilla, cosas sin ningún atributo humano, que descuartizaban lagartijas por mero placer.

Fue este pensamiento lo que le dio el valor de empezar a arrastrarse, casi ciegamente a causa del dolor, en dirección a la barrera. Ya no podía arrastrarse sobre las manos y las rodillas, sino únicamente con ayuda de los brazos y las manos.

Sólo existía una posibilidad entre un millón de que cuando llegara allí, le quedara la fuerza suficiente para lanzar su arpón una sola vez, y con efecto mortal, si - otra posibilidad en un millón - el Intruso se acercaba a la barrera. O si la barrera ya había desaparecido.

Le hizo el efecto de que transcurrían años antes de que pudiera llegar.
La barrera no había desaparecido. Era tan inexpugnable como la primera vez que la había tocado.

Y el Intruso no estaba junto a la barrera. Incorporándose sobre los codos, lo divisó al fondo de su parte del ruedo, trabajando en un armazón de madera que era un duplicado casi terminado de la catapulta que él había destruido.

Se movía con lentitud. Indudablemente, también se había debilitado. Pero Carson dudaba de que llegase a necesitar esta segunda catapulta. El se habría muerto antes de que estuviera terminada, pensó. Si lograra atraerle hasta la barrera, ahora, mientras aun vivía... agitó un brazo e intentó gritar, pero su garganta reseca no emitió ningún sonido.

O si pudiera atravesar la barrera...
La mente debió fallarle unos instantes, pues se encontró golpeando la barrera con los puños en un acceso de inútil rabia, y se detuvo en seguida.

domingo, 17 de mayo de 2009

Te quiero

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Tus manos son mi caricia,
mis acordes cotidianos;
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia.

Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice, y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

Tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada;
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro.

Tu boca que es tuya y mía,
Tu boca no se equivoca;
te quiero por que tu boca
sabe gritar rebeldía.

Si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

Y por tu rostro sincero.
Y tu paso vagabundo.
Y tu llanto por el mundo.
Porque sos pueblo te quiero.

Y porque amor no es aurora,
ni cándida moraleja,
y porque somos pareja
que sabe que no está sola.

Te quiero en mi paraíso;
es decir, que en mi país
la gente vive feliz
aunque no tenga permiso.

Si te quiero es por que sos
mi amor, mi cómplice y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

Mario Benedetti. (1920-2009)QEPD

martes, 12 de mayo de 2009

No siempre hay tiempo para todo

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--Nos quedan 3 minutos de oxígeno...
--Suficiente tiempo para mandar un e-mail...
--...y 3 segundos de energía
--...Diablos!!
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